Restaurante: Coure

Día de la visita: 15 de marzo de 2017
Nombre del establecimiento: Restaurante Coure
Lugar: Passatge Marimon, 20, 08021, Barcelona.
Comensales: Diez

Previa:

Cena de trabajo. Lugar desconocido para mí sobre el que no tuve ocasión de decidir. Conmemorábamos un evento y la decisión del emplazamiento vino “desde arriba”. Un reto, un nuevo descubrimiento.

El local, que externamente no promete visualmente, sorprende una vez en el interior. Claro que para ello, deberéis acceder a través de un pasillo estrecho como el que dejan las sillas situadas en la barra. Una vez dentro, ahora sí, el ambiente es moderno, con luz artificial, pero espacioso. Combina un primer salón con mesas, sillas y asientos corridos (así nos prepararon nuestra mesa) junto con otro salón incluso mayor con mesas y un amplio ventanal.

La carta:

La carta es muy variada. Podemos encontrar carta, propiamente dicho, contando con entrantes, platos de carne, pescados, etc; así como también menús. Sí, en plural, y dependiendo del que quisiéramos escoger, también con variedad de precios.

En nuestro caso, dado que, como apuntaba, se trataba de una cena de trabajo, decidimos pedir varios platos como entrantes a compartir entre todos y un plato individual (e intransferible, como el DNI).

Aquí alguna imagen del interior del local:

Entrando en materia, la comida:

En el menú que degustamos como entrantes quiero destacar:

Pan tostado: Simple, sí lo reconozco. Pero quienes disfrutamos comiendo, en muchas ocasiones echamos en falta que el acompañamiento (no siempre necesario) del pan, se haga con baguettes industriales o panes prefabricados.

En este caso, nada más lejos de esos presupuestos, un pan tradicional, con corteza crujiente y una masa esponjosa. El sabor profundo y gustoso. Se presentaba ligeramente tostado, con lo que aún potenciaba más la experiencia en cada bocado o, en su caso, acompañando algunos de los entrantes.

El jamón ibérico: Con un corte exquisito, fino y con un sabor intenso. Veteado con su grasa propia, como veréis en la imagen, desplegaba un intenso gusto cuando lo paladeábamos en boca.

A destacar la explosión de sabor de gusto que nos ofrecía cuando presionábamos con la lengua en el paladar.

Cecina: Debo reconocer que, en lo personal, fue un gran acierto. Partía de la idea preconcebida de una cecina seca, dura e incluso difícil de digerir y, por el contrario, como muestra la tercera imagen, se nos presentó unas láminas finamente cortadas y jugosas. Su sabor, intenso.

En boca, antes o después del jamón, todo un acierto y contrapunto.

Croqueta de pollo con curry: Sin duda, para todos los comensales, la croqueta de pollo al curry fue un descubrimiento.

No tanto por la esencia en sí misma, sino por la conjunción de sabores que presentaba en cada bocado.

El interior de la croqueta, a diferencia de las habituales, presentaba en su gran mayoría una masa suave y sedosa que conjuntaba maravillosamente con otros (pocos) trozos de pollo en hebras. Dicho lo anterior, hubo disparidad de opiniones entre si esto mismo era un acierto o por el contrario debía haberse presentado todo uniformemente, como el resultado de una bechamel uniforme. Personalmente no lo encontré un desacierto, antes al contrario, ya que cuando encontrabas unos filamentos de pollo en el bocado permitía experimentar aún más intensamente el maravilloso sabor a curry.

A diferencia de lo que señalaba en un post anterior en torno a la cobertura de la croqueta, en esta ocasión se encontraba perfectamente recubierta. En una textura ni demasiado contundente, ni especialmente blanda.

El lechazo de churra, como plato individual: No puedo negar que quizás aquí vino mi mayor contrariedad; que no es poco, en el plato individual.

El lechazo de churra se presentaba en una cantidad que podría ser calificada de irrisoria. Tan abundante como la palma de una mano (palma, sin dedos). Por más que en el ideario particular fantaseásemos con un lechazo contundente, imponente en su presencia, fue un desagrado generalizado entre los comensales. Digo esto porque no pocos pedimos como plato el lechazo.

Como contrapunto, puedo señalar que tenía un punto de cocción excelente, con la carne melosa, desprendiéndose sin ningún tipo de esfuerzo y con una salsa, reducida, de gusto imponente.

En la imagen segunda apreciaréis un acompañamiento a modo de puré que, en mi opinión otorgaba una textura interesante cuando se unía en boca con la salsa, pero que al lechazo no le aportaba ningún valor añadido.

Meloso de chocolate: Es de reconocer que el sabor del postre era perfecto. En el plato reconocíamos un chocolate en crujiente, un chocolate tipo mousse y una tercera presentación más cremosa que, en su conjunto aportaba un sentido redondo.

Difícil resulta, sin embargo, poder hacerte con las tres texturas en un sólo bocado, que además ayudaría a contrastar los tres tipos de chocolate, pero en un sentido general, perfecto.

El servicio:
El servicio, a mi parecer, fue bastante mediocre, en concreto por lo que al responsable de mesa corresponde a quien, por más que se trate de un número elevado de comensales, no se le puede atribuir el no atinar en las comandas que desde la mesa se le estaban solicitando. En varias ocasiones tuvimos que repetirle aquello que le estábamos pidiendo.
Y muy especialmente, a destacar, de forma negativa, el empecinamiento obstinado por parte del mismo camarero quien, conociendo perfectamente que uno de los comensales no hablaba una de las lenguas oficiales, se obstinaba pertinazmente en referirse a él en catalán. No es atribuible a un descuido cuando tanto en el acento (de forma indirecta) pero con explicación (de forma directa) se le solicitó que le explicara y que se dirigiera al responsable de nuestra empresa, si era tan amable, en castellano; precisamente porque veíamos que no lo entendía y aún así continuaba en dicha forma. Cuando ante lo que te solicitan en mesa -tratándose meramente de una cuestión si más no de formación y de educación- continúas en tu actuar pertinaz, no te mereces otra cosa, que te lo hagan saber.
De igual manera, debo indicar que este camarero fue el responsable de que uno de los comensales, intolerante con la lactosa, tuviera que hacer hasta tres peticiones diferentes de plato cuando de inicio, con cada elección, garantizaba que no contenía ningún elemento láctico. Así resulta que, como apunto, hasta en dos ocasiones tuvo que volver a la mesa para disculparse y solicitar que cambiara de plato; circunstancia que da a entender, de buenas a primeras, que conoces muy poco los platos.
Valoración: Baja. A pesar de la descripción que he ofrecido al inicio, donde, ciertamente, la curva de satisfacción experimentaba una crecida sin fin, como habéis podido apreciar en el relato, varios factores apuestan por una valoración como la que ofrezco.
La atención del personal, por más que una amable camarera -es de caballeros reconocerlo- se mostró altamente atenta, me reporta un mal sabor de boca cuando en la relación con el cliente se trata.
En otro orden de cosas, el importe. No puede sostenerse que El Coure sea un Restaurante asequible y menos, accesible a todos los bolsillos. De aquí derivan, además, dos comentarios:
  • El precio ante determinados platos es elevado. Esto debe señalarse cuando, la balanza del importe vs. calidad y cantidad se inclina sólo hacia uno de los costados y lo hace sobremanera. No es sólo un apunte a título personal. Esta, como indicaba arriba, es la opinión generalizada para quien, no sólo pidió el Lechazo de churra, sino otros platos principales, como pescados.
  • También sería de agradecer que si las proporciones de determinados cortes de carne son aproximadas, se hagan saber. Por todos es sabido que es improbables que un entrecotte o churrasco sobre el que se indica que sea de 1 kg. coincida exactamente con esa cantidad. Siendo así, sería de agradecer que se indicara en la carta. Evidente? Cuando el plato principal servido a uno de los comensales, a duras penas sobrepasaba los 500 grs. no es solo evidente, sino digno de recalcar.
 Valoración global
Local
Amabilidad
Agilidad
Estética
Comida
Sabor
Elaboración
Originalidad
Promedio
En resumen, mi valoración de la experiencia gastronómica es la propia como para decidir: establecimiento gastronómico digno de conocer, pero no volveré.
Buen provecho!

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