Restaurante Antichi Sapori de Angelis

Día de la visita: 16 de abril de 2017
Nombre del establecimiento: Antichi Sapori de Angelis (De Angelis)
Lugar: Carretera de Collblanc, 48, 08903 Hospitalet de Llobregat, Barcelona.
Comensales: Dos

web: www.restaurantedeangelis.es/

Previa:

Pasta por favor! Ese fue el leit motivo que nos guió a “S” y a mí a esta aventura. En honor a la verdad, íbamos a “tiro el hecho” porque conocíamos el local de una visita anterior, pero fue el resultado de un descarte previo. Sí, efectivamente, habíamos decidido explorar un Restaurante, pero por motivos que no vienen al caso, tuvimos que reconducir nuestros pasos.

Pusimos destino al “de Angelis”, que es así como se le conoce, aunque su nombre sea el de “Antichi Sapori de Angelis”. Y no es un decir, porque los sabores tradicionales de la comida italiana, especialmente Calabresa, están muy presentes. Nos acompañas? Pues sigue leyendo!

El local:

El local, en buena sintonía con su nombre, anuncia, desde la entrada, que harás una inmersión en un “auténtico” Restaurante italiano. Suelo de baldosas, barra de madera, serigrafía en italiano, ornamentos y útiles del país, pero sobretodo, mucho, mucho italiano. Tanto en comensales, como en idioma. Y si un restaurante que hace gala de ser de una determinada nacionalidad (en nombre, en la rotulación,…) está plagado de sus conciudadanos, no creéis que es factor significativo de autenticidad? Reniego, desde ya aviso, de aquellos establecimientos en que el único italiano es el nombre, la cocina es industrial y no siguen los cánones que deberían distinguirles. Como adelanto, no es el caso.

Aquí os dejo alguna imagen.

La carta:

Como he adelantado, Daniele y Gianluca De Angelis, los dueños y fundadores del Restaurante decidieron plasmar en su carta la esencia de la cocina italiana y de Calabria. Tan auténtica es su filosofía culinaria que han recibido el premio de “Ospitalità Italiana” como seña distintiva de ser un exponente (culinario) de Italia, a través de la Cámara de Comercio Italiana de Barcelona.

En ella podréis degustar desde la interpretación calabresa de los tradicionales Antipasti, pasando por un gran número de platos tradicionales de ensaladas, pasta, pizzas, segundos platos, postres…

Nuestra opción, un plato individual de pasta para cada uno y un segundo y postre a compartir. Y fue un acierto hacerlo así, como nos aconsejaron, porque las raciones otorgan una cantidad suficiente propia para la satisfacción del comensal.

Entrando en materia, la comida:

En el menú estas fueron nuestras opciones:

Spaghetti vongole: Traducidos literalmente como espagheti con almejas, se presentan en una cocción de pasta exquisita. Su mordisco en boca evidencia un perfecto control del tiempo de cocción para presentar una pasta al dente.

El sabor de esta preparación es digna de una condecoración por sí misma. En boca, la mezcla de la pasta con las almejas supone una explosión inesperada, tan profunda e intensa que sólo había experimentado en una ocasión anterior cuando, en Londres, me sirvieron unos spaghetti frutti di mare. En este caso, el sabor, aún con menor cantidad de acompañamiento marino era tan o más singular.

Unos tomates cherries se unen en el plato, sin hacer que el plato pierda su esencia característica; sino al contrario, potenciando los sabores del mismo cuando en la boca conjuga con la pasta y la almeja.

Desde aquí, si tenéis ocasión, no podemos sino recomendar este plato, con una auténtica felicitación al chef.

 

Spaghetti carbonara: Supongo que, llegados a este punto, para todos los que sois “fieles” a mis entradas, ya podéis imaginaros de quién fue elección este plato, verdad?

Sí, nuevamente “S”, con su predilección por esta elaboración italiana no dejó escapar la ocasión de catar la interpretación de los spaghetti carbonara del “de Angelis”.

Siguiendo en la misma linea que el plato anterior, la tradición y conocimiento especializado de los maestros de los fogones en el Restaurante hizo aparición para presentar uno espagueti con una salsa carbonara de sabor intenso. Como ya señalé en un post anterior, la salsa carbonara auténtica no consiste en unir a la pasta nata y bacon. Antes al contrario, los italianos huyen despavoridos ante semejante propuesta.

En esta ocasión, como es de ver en la imagen, la salsa no bañaba la pasta, sino que al ingerir una porción en boca de pasta, percibías que la misma había sido utilizada para aunar los sabores de la cebolla, el parmesano y el resto de ingredientes. La panceta, por su parte, estaba suficientemente cocida como para haber desprendido todo sus aromas en la pasta, impregnar la salsa y dotarla de un punch de sabor del que no te querías despegar. Sublime.

Fiorentina da 300 g. alla brace: De concepto aparentemente sencillo como el de un filete de carne típico de la región de la Toscana, su cocción a la brasa fue absolutamente exquisita. Las marcas de brasa asoman en la cara exterior de la carne, como veis en la imagen, pero sin embargo su interior se presenta jugoso, meloso y de un sabor profundo.

Las patatas servidas como acompañamiento, previamente cocidas, son pasadas posteriormente por el fuego de sartén u otro utensilio de cocina para otorgarle una capa exterior firme que haga que la misma se deshaga en la boca del comensal en cada bocado.

Un gusto exquisito acompañarlo de hierbas aromáticas y algunas escamas de sal.

La salsa gorgonzola que acompaña al plato merece mención aparte. Su preparación es meticulosa y se sirve en una recipiente en una solución que no es completamente líquida ni una masa apelmazada. Su gusto es sedoso y, precisamente, a mi criterio, aquí radica uno de los puntos en alza. Cualquier otra preparación o elección de queso hubiera podido neutralizar el sabor de la carne, mientras que en este caso, se trata precisamente de acompañar de la mano uno el sabor de la fiorentina con un gorgonzola suave y muy agradable al paladar.

 

Tiramisú: El postre fue recomendación personal de Gianluca De Angelis, cuando llegado el momento de la comanda, después de dirigirnos a él durante toda la comida en español, le preguntamos en italiano: “Quale sarebbe la tua scelta tra il coulant di cioccolato bianco e il tiramisù?”. 

La pregunta, por el idioma utilizado después de toda la cena, le sorprendió, pero no le hizo dudar: el tiramisú, indicándonos a demás, que era elaborado por ellos.

Siendo así, poco había que decir al respecto. Y la recomendación era totalmente un acierto. El postre tenía un tamaño de entre 18-20 cms. de largo. Un desafío después de los platos anteriores. Pero de él no quedó ni rastro porque la mezcla del bizcocho, el mascarpone, el café y el cacao, en cada porción que nos llevábamos a la boca era, simplemente, espectacular. Lamento decir, que la imagen que os acompaño, no conseguirá transmitir, enteramente, las sensaciones que genera semejante delicia.

Aquí os dejo algunas imágenes de nuestros platos.

El servicio:
El servicio es diligente, atento y abierto a interactuar con el cliente cuando lo necesita. Conocen perfectamente la carta y como tal, sus recomendaciones están basadas tanto en la experiencia como en el sentido y conocimiento de la cocina italiana, de su elaboración y de las necesidades del cliente -pudimos comprobaron por una recomendación que escuchamos a los comensales de la mesa de al lado-.
Valoración: Superior. El De Angelis es, sin duda, un restaurante donde la comida es la verdadera protagonista. Su elaboración, sabor, colorido, su olor es una auténtica artesanía y, tratándose de un restaurante de comida de una determinada nacionalidad, dos valores vienen en alza: (i) que todos los empleados del establecimiento, excepto uno de ellos, sean italianos y que (ii) buena parte de la clientela, sea de ese país, se hace un factor determinante del respeto a las tradiciones y auténtico sabor de la cocina que ofrecen.
No puedo acabar sin haceros saber que, es altamente recomendable que realicéis reserva para  acudir; especialmente si sois un grupo de más de dos comensales. Aun cuando el local cuenta con una terraza cerrada, el auténtico valor del De Angeles se toma adentrándote en el local. De no seguir la recomendación de anticiparos en comunicar vuestra llegada, podéis encontraros con un lleno por reservas grupales o un alto volumen de clientela, en los varios turnos preestablecidos.

Valoración global

Local
Amabilidad
Agilidad
Estética
Comida
Sabor
Elaboración
Originalidad
Promedio

En resumen, mi valoración de la experiencia gastronómica es la propia como para decidir: volveré, absolutamente seguro (de hecho, he vuelto).

Buen provecho!

Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Raul dice:

    Qué difícil afición tenemos y cómo la sufren nuestros acompañantes que han de esperar a que hagamos la fotito de rigor para zamparse esas maravillas!! Lo describes genial, solo me ha faltado probarlo y olerlo jeeje
    Cierto lo que hablas de la carbonara original. Solo lleva huevos con parmesano rallado, sal y pimienta. Todo mezclado en un bol para añadirle luego el guanchale (careta de cerdo) o bacon dorado y crujiente y la pasta. Así esta sublime.
    Felicidades!!

    1. El sufrimiento es momentáneo. Después disfrutan del manjar como el que más. En de Angelis es imposible salir sin esbozar una sonrisa y un agradecimiento por la cocina.

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